
Durante este mes, el espacio Alzacopas —en pleno barrio de Salamanca, Calle Méjico 49, Madrid— abre sus puertas solo con cita previa, de martes a viernes, para quienes deseen vivir una experiencia artística única, lejos del bullicio y en clave privada.
Porque reúne a dos artistas contemporáneos con lenguajes visuales potentes y contrastantes.
Porque es una oportunidad para disfrutar el arte en un entorno íntimo y cuidado.
Porque Madrid en verano también es para descubrir nuevos paisajes culturales.
Escríbenos a hola@www.boomartcommunity.com y agenda tu cita.

Carlos Pucci (Santiago de Chile, 1989)
Es artista visual, arquitecto e interiorista. Nacido y criado en Santiago de Chile. Proviene de una familia profundamente ligada al mundo del arte por lo que desde siempre ha estado vinculado a él. Sus abuelos eran galeristas, coleccionistas e historiadores del arte, lo que se suma a una generación actual de familiares artistas que exploran diversas disciplinas, especialmente la cerámica.
Desde hace casi seis años reside en Madrid, donde ha continuado experimentando y perfeccionándose tanto en técnicas tradicionales como en prácticas contemporáneas como el dibujo, grabado y cerámica, como la inteligencia artificial y el arte digital. Es en esta ciudad donde nace también su interés por el interiorismo, motivado por la necesidad de comprender cómo dialogan las obras con el espacio, explorando el vínculo entre la pieza artística y el ambiente que la rodea. Carlos no plantea una obra por sí sola, sino en un conjunto de series que dialogan entre sí y con el espacio donde se encuentran.
En cuanto a su producción artística, es un spring chaser (perseguidor de la primavera). Su trabajo gira en torno a una idea: la primavera no es una estación, es un instante. Uno breve, frágil y hermoso, que siempre está tratando de alcanzar. Persigue ese momento en que la naturaleza explota en color, forma y vida. Las flores no son solo ornamento, son símbolo del tiempo. Su belleza siempre dura poco. Recuerdan que todo pasa, pero también que todo puede volver a empezar. Y eso es lo que intenta hacer: conservar lo que se va. Ya sea a través de grabados vegetales hechos con hojas reales, dibujos a mano, fieltro trabajado con mujeres en Nepal, acuarelas, cerámicas o composiciones florales dentro de cúpulas de vidrio, su obra intenta mantener viva esa chispa natural que normalmente se desvanece.
Trabaja con materiales diversos, desde el carboncillo hasta la inteligencia artificial. A veces desde lo digital y otras desde lo más analógico, pero siempre desde el color y la naturaleza. Cada técnica que usa es una forma distinta de perseguir lo mismo: el instante en que la primavera ocurre. Y de encontrar, en ese instante, una pausa del tiempo.
Tiene las ventajas de un artista en ciernes y experimenta con todos los lenguajes y herramientas que tiene a su alcance. No se pone límites. Ha generado distintas colecciones de obras mientras encuentra su marca e identidad personal en el arte. Su primera exposición es en Alzacopas, durante el verano de 2025 gracias a Boom! Art Community que impulsa la carrera de artistas emergentes latinoamericanos en España.

Rebeca Khamlichi (Madrid, 1987)
Rebeca Khamlichi (Madrid, 1987) es una artista visual, pintora e ilustradora. En su universo visual se intuyen las influencias del diseño gráfico y la iconografía religiosa del siglo XVII, los dibujos animados y Michael Haneke, el rosa chicle y las Pinturas Negras de Goya, el superflat y la copla
De formación autodidacta, su carrera artística comenzó siendo galardonada como una de las pintoras más prometedoras con el Premio Global Diamond Artist en 2015, por Liquitex, Windsor & Newton. Su producción plástica está definida por una paleta pop y naif que utiliza para tratar temáticas sociales desde la denuncia de la violencia de género e infantil a su activismo en defensa de una adecuada salud mental, junto a mensajes antimilitaristas. Estas imágenes que consigue componer por medio del color y un trazo limpio y seguro siempre dejan entrever un mensaje de compromiso social así como una historia oculta en sus personajes.
Su obra ha estado presente tanto en diferentes instituciones públicas y privadas como en colecciones particulares, festivales musicales, libros ilustrados, campañas publicitarias y colaboraciones artísticas con marcas. Entre las exposiciones más destacadas, cabe la pena mencionar Amor y asco en la Galería Modus Operandi de Madrid en 2021 y Entre un óleo y un suspiro, de la Causa Galería en 2018, ambas monográficas. Además, de haber participado en exposiciones colectivas como pueden ser la Feria Estampa en varias ediciones, en la Miscelánea de Barcelona, Galería White Lab de Madrid y en la Casa América, con diversos proyectos como Llorando a Chavela, y la instalación Vivas nos queremos junto a María Hesse. En este aspecto de carácter más escultórico e instalativo, Rebeca ha creado universos para eventos como el Mad Cool Festival.
Además de pintar, Rebeca ha publicado e ilustrado libros. Destacan Las hijas de Antonio Lopez y Sanatorio que son sus dos libros autobiográficos, tan celebrados por los lectores como elogiados por la crítica, ambos publicados por la Editorial Crossbooks.
Por ella y por su trabajo también se han interesado los medios de comunicación más importantes de España. Entre otros, los periódicos El País, ABC, El Español o 20 Minutos, emisoras de radio como la Ser o cadenas de televisión como Antena 3, Televisión Española o Cuatro, y revistas como Glamour, Harper´s Bazaar, Yorokobu o AD.
En 2025 ha recibido su último premio, Goya today, Ciudad de Zaragoza, llevado a cabo por AEDAS Home donde ha conseguido el primer puesto.

Cristina Gil Ramón (Calatayud, 1999)
Gestora cultural y curadora. Graduada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid en el año 2021. Completa sus estudios cursando el Máster en Gestión Cultural de la Universidad Oberta de Catalunya, donde se hace merecedora del Premio extraordinario fin de Máster en 2023, y el Máster en Organización de Eventos de la Industria Cultural y del Entretenimiento impartido por la Universidad Camilo José Cela e ISEMCO. Además, se encuentra cursando un título de Tecnología aplicada al Patrimonio impartido por la UNED.
Desde sus primeros años de formación en la facultad de Bellas Artes Cristina Gil se interesa por la teoría del arte y la curadoría, desarrollando una doble línea de investigación en torno a la relación entre arte y lo rural por un lado, y arte e identidad por el otro. Ambas líneas atravesadas decididamente por una perspectiva feminista.
En el año 2022 lleva a cabo el comisariado de la exposición “Soy lo que somos” en Espositivo Academy, y realiza un proyecto de pintura mural y ruralismo que pronto verá la luz en la localidad aragonesa de Calatayud. Con posterioridad, ya en Madrid, lleva a cabo una serie de colaboraciones con la Comisaria de arte contemporáneo Semiramis González, a la que asiste en diferentes proyectos para instituciones como el Museo Thyssen-Bornemisza, Círculo de Bellas Artes de Madrid o la Panera de Lleida.
Como mediadora ha trabajado en diversos proyectos expositivos para instituciones como el Palacio Real, Cibeles Centro Centro o IFEMA, en los que desarrolla su interés por la museografía.
En la actualidad compagina su labor como comisaria con su trabajo como coordinadora de proyectos y documentalista en la editorial madrileña, especializada en arte, arquitectura e interiorismo, Ediciones El Viso.