
El pasado domingo 30 de noviembre cerramos la primera edición de la residencia DERIVA
Creada e implementada por nuestro Ecosistema Boom! Art Community
+ el espacio de Residencias Ras de Terra.
Un mes de Residencia en el cual 2 Artistas y 3 Comisarias dedicaron su tiempo a la DERIVA: investigación, escucha y lectura, pensamiento, creación en un territorio que invita a detenerse y a mirar con otros ojos.
En nuestra forma de trabajo, el proceso no responde a metodologías tradicionales: no son programas de gran formato, no están pensados para producir “resultados” inmediatos ni para encajar en métricas estándar.
Son procesos lentos, íntimos, profundamente humanos, como el Arte mismo.
Y, precisamente por eso, necesarios.
Por eso hablamos abiertamente de algo que suele quedarse fuera del relato:
la complejidad de materializar proyectos innovadores, incluso, en casos como éste a través de la autofinanciación.
Estos espacios existen porque, tanto Boom! Art Community como Ras de Terra, decidimos apostar al 100% por aquello en lo que creemos.
Hemos comprendido que la comprobación de nuevos conceptos muchas veces exigen un camino en solitario, en el cual la autofinanciación es la única vía.
De ahí, el poder de las alianzas. Esos socios que apuestan por objetivos semejantes:
que el Arte necesita territorios donde atreverse y, así, arriesgar, equivocarse, escuchar, cuidar y volver a intentar.
Con mucha frecuencia, autofinanciar es apostar por lo que aún no tiene nombre.
Es defender aquello que no es “convencional”, pero sí un agente de cambio.
Es pensar en transformación social. Futuro.
Es garantizar que l+s Artistas y Comisarias encuentren un lugar donde investigar —a su paso, a su ritmo— y repensar sin presión.
Gracias a Ras de Terra por abrir su casa,
a las Artistas por habitar el proceso con valentía,
a las Comisarias por ser parte de este experimento
y a quienes acompañan y creen en la fuerza de estas iniciativas que no buscan lo fácil, sino lo significativo.
Seguimos.
Porque la Cultura también se construye así:
con voluntad, con riesgo y con la convicción de que lo que hacemos deja huella.
Kiki Pertíñez Heidenreich

Solange Contreras, (Santiago de Chile, 1975) es artista visual formada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, donde cursa el Máster en Investigación en Arte y Creación. Su formación incluye estudios en diseño de vestuario, serigrafía y bordado. Su dilatada experiencia como creadora de indumentaria, le ha permitido expandir los tejidos hacia fibras naturales como el mimbre o desechos industriales como cámaras de bicicleta, creando piezas híbridas. Solange utiliza las técnicas tradicionales y reivindica las tecnologías ancestrales como modo de resistencia ante un mundo hiper-tecnologizado. En su experiencia artística se repiten las labores vinculadas al ámbito doméstico que cuestionan las dinámicas hegemónicas y ponen en el centro los cuidados.

El proyecto «Tecnologías del Agua» surge durante la residencia artística de Boom! Art Community y «Ras de terra» en la comarca de La Vera, concretamente en las derivas por las inmediaciones de Villanueva de la Vera (Cáceres). La investigación se centra en el paisaje agroindustrial de la zona, caracterizado por una vasta extensión de acequias y numerosas edificaciones de secado de tabaco (secaderos), un patrimonio tecnológico que actualmente está en peligro de extinción. Los antiguos secaderos de tabaco de La Vera son un ejemplo de esta sabiduría constructiva tradicional, basada en la arquitectura bioclimática. Estas construcciones se autorregulan térmicamente, aprovechando los recursos naturales disponibles en el entorno (sol, viento y humedad) para minimizar el uso de energía externa.
Por su parte, las acequias benefician la salud ecológica, la producción agrícola y el mantenimiento de los niveles de agua subterránea.
En mi práctica artística, siempre están presentes las tecnologías ancestrales, los saberes campesinos y las artesanías. El proyecto busca poner en valor estas estrategias históricas como una fuente de conocimiento esencial para enfrentar la crisis ecológica actual.
El proyecto plantea estas preguntas:
¿Qué sucede con el valor cultural, social, patrimonial y científico de este conocimiento?
¿Es posible conectar los saberes antiguos con las nuevas tecnologías para un futuro más sostenible?

Vive y trabaja en Madrid. Su práctica artística investiga las tensiones entre lo material y lo digital, explorando cómo la realidad se transforma al ser reducida a un dato y traducida en imágenes técnicas. A través de una propuesta pictórica expandida, reflexiona sobre laubicuidad de las formas y sus efectos en la percepción del cuerpo en la relación con el entorno que lo rodea. Su obra aborda el territorio, memoria y materialidad, desde una mirada crítica que articula arte, tecnología y pensamiento ecológico, proponiendo nuevas formas de habitar y de imaginar el espacio sensible ampliando el espacio de representación hegemónico.

Haber participado de la residencia de Boom! Art Community en Ras de Terra, me permitió entrar en contacto directo con el territorio y reflexionar desde sus materialidades a través de diversas derivas, tanto tangibles como afec:vas. A par:r de la observación de los secaderos de tabaco y acequias como estructuras arquitectónicas, pude comprender la relación de diversos agentes que configuran el tejido rural, y que, a su vez, sos:enen dinámicas sociales como también climáticas.